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LA CONSTELACION DE CANCER

Podríamos decir que es la quinta constelación del Zodíaco. El pertenecer al Zodíaco es lo que hace que sea conocida, ya que por la importancia de sus estrellas, pasaría casi desapercibida. Recordemos que habíamos definido el Zodíaco como una zona del cielo que está limitada por dos planos paralelos a la Eclíptica a ± 8o de distancia. Podemos afirmar que en efecto, no es fácil a primera vista, adivinar la forma de un cangrejo entre las estrellas que configuran la constelación. Sus estrellas, aunque poco luminosas, pueden verse a la izquierda de Cástor y Pollux, mirando hacia el sur.

Sabemos que debemos considerar que hay 12 constelaciones en esta zona del cielo. Cuando el Sol tiene una longitud eclíptica de 90o (antiguamente se encontraba sobre esta constelación de Cáncer), comienza el verano en el hemisferio boreal y el invierno en el austral. Actualmente la constelación sobre la que se proyecta el Sol en esas fechas (21 de junio), no es la de Cáncer, sino la de Gemini. Todo está originado, lo repetimos una vez más, por ese fenómeno de la "Precesión de los equinoccios".

En esta constelación, hay un hermoso cúmulo, catalogado como el M44, también llamado "El Pesebre". Galileo fue el primero que se asombró al ver la densidad de estrellas que existen en esta zona del cielo. Muchas de las estrellas del mismo, observadas con telescopio, se nos desdoblan en dos, y a veces en tres, la mayor parte de un color amarillo blanquecino. Realmente este cúmulo no tiene descubridor conocido.

A simple vista, el Pesebre es como una pequeña nube, grisácea. Con prismáticos es un gran espectáculo. En algún libro hemos leído que lo que más asombra del Pesebre, es la regular distribución de sus estrellas. Son como una exposición de joyas, que buscaran un comprador, dispuestas sobre el fondo oscuro del cielo. Es bonito leer eso de que si las estrellas que forman las Pléyades en Tauro, son todas azuladas, aquí tenemos toda la variedad de colores, fijados en diamantes, topacios, rubíes y esmeraldas. Se le calcula a este cúmulo una edad de cuatrocientos millones de años.

No es fácil a primera vista, como decíamos, adivinar la forma de este animal entre las estrellas situadas en la constelación. Tal vez por esto, se le conocía en Egipto como "El Escarabajo" y en la India, como "La tortuga".

El Sol está dentro de esta constelación, desde el 19 de julio, hasta el 9 de agosto (unos 21 días). Ya sabemos que los bordes de todas las constelaciones del cielo, están perfectamente delimitados, desde hace más de 70 años, en que la Unión Astronómica Internacional, se tomó el trabajo de definirlas, mediante meridianos y paralelos celestes, por lo que podemos calcular con total precisión, el momento en que entra en cada constelación y el momento en que sale de ella.

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