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LAS ESTRELLAS FUGACES

Estrellas Fugaces

Siempre he invitado a mirar al cielo en las noches del 10 al 13 de agosto. Por supuesto, todos los pequeños, lo debéis hacer en todas las noches que podáis, pero esencialmente hacerlo en esos días que os digo, pues es cuando asistimos a uno de esos espectáculos de encanto mágico: la caída de estrellas.

Además, siempre comento, que esas noches, se cumplen todos los deseos que tengamos. Dice la leyenda, que si miramos intensamente hacia el cielo cuando veamos correr una de esas estrellas o puntos de luz, si apretamos muy fuertemente los puños y en el momento justo cerramos con fuerza los ojos, aquello que deseemos se nos concederá. Alguna vez he oído que en esas noches, chicas y chicos dejan correr su imaginación, pidiendo un novio o una novia, que siempre se les concede. Suelo siempre añadir, que si no se concede alguna petición, es que no se ha hecho con la suficiente fe.

Leemos en libros que las más famosas estrellas fugaces que podemos ver en el cielo, son: En enero las "Cuadrántidas" (que proceden de la constelación de El Boyero) En abril, del 19 al 25, las "Líridas" (constelación de la Lira) En mayo, del 4 al 10, las "eta Acuáridas", (procedentes del cometa Halley) En julio, sobre el 27, las "delta Acuáridas" (Aquario) En agosto, del 10 al 13, las "Perseidas" (Perseo). Son las lágrimas de San Lorenzo. En octubre, hacia el 8, las "Dracónidas" (Dragón) y del 20 al 26 las "Oriónidas" (Orión) En noviembre, hacia el 5, las "Táuridas" (Tauro) y del 13 al19 las "Leónidas" (Leo) En diciembre, del 13 al 14, las "Gemínidas" (Gemini). Cada lluvia recibe el nombre de la constelación en la que se encuentra el punto radiante, que es de donde parecen salir los destellos de luz y por tanto es necesario conocer más o menos la situación de cada una de estas constelaciones.

En esas noches, el cielo se adorna con las ráfagas de luz dejadas por las estrellas fugaces. Las más famosas son, como hemos dicho, las que rodean al 10 de agosto, que muchas veces hemos oído nombrar como "lágrimas de San Lorenzo", ya que su aparición coincide con la festividad del santo de este nombre. Por esto, quiero llamar la atención de los lectores para que estén atentos a este espectáculo que se va a dar en fechas de vacaciones, cuando unos andan en la montaña, otros en la playa y también muchos en la paz de la ciudad vacía.

Aparte de las épocas que hemos mencionado, este fenómeno se observa casi en todas las noches del año, sólo que se manifiesta con menor intensidad que en las fechas citadas. Al cabo de un año, unos ciento cincuenta millones de estrellas fugaces surcan el cielo de día o de noche.

Es evidente que no se trata de una verdadera caída de estrellas, pues éstas están situadas a distancias inmensas de nosotros y no desaparecen de la bóveda celeste; por otra parte, se cree que son inquietos enjambres de cuerpos sólidos de volumen reducido que gravitan alrededor del Sol en órbitas elípticas. Cuando la Tierra pasa a través de estos enjambres de corpúsculos cósmicos, penetran en la atmósfera, donde se produce un rozamiento que las calienta e inflama. Las estrellas fugaces, son de sólo algunos gramos de peso, que se pulverizan o se volatilizan en el aire.

Se ha especulado mucho sobre el origen y la velocidad de estos pequeños cuerpos. Schiaparelli (que fue un astrónomo italiano del que hablaremos en otros momentos), basándose en estudios anteriores a él y muchos procedentes de sus propias observaciones, les atribuyó una velocidad de más de 40 kilómetros por segundo,

Buscando la explicación de estas estrellas fugaces, se admite que los cometas periódicos se desintegran lentamente a causa de las perturbaciones que ejercen sobre ellos el Sol y los planetas. Sus fragmentos constituyen estos enjambres, cuyos elementos se disgregan a su vez, primero a lo largo de la trayectoria del cometa y más tarde en todas las direcciones del espacio, originándose en esta etapa final, las estrellas fugaces, que son las que se observan sueltas en cualquier época del año.

Por todo lo dicho, debéis estar atentos, sobre todo los niños, a las noches que os he indicado y cuando haya transcurrido el crepúsculo, tiempo en que aún se observa claridad tras la puesta del Sol, será el momento de mirar al cielo, para contemplar cualquiera de estas estrellas fugaces. Puede que haya un ligero inconveniente esa noche para la observación: nuestro satélite la Luna, que puede encontrarse en fase de Luna llena y el resplandor que nos va a reflejar del Sol, nos impedirá observar con todo su esplendor la bóveda celeste. Si tenemos suerte, pueden coincidir esas noches con un novilunio o Luna nueva y entonces sí que podemos extasiarnos con la observación de la bóveda celeste. Y ya termino de hablaros de estos pequeños cuerpos, deseando que, si alguna vez tenéis algún deseo, cuando veáis cruzar en el cielo esas estrellas fugaces, en esas noches de San Lorenzo, o en cualquier otra noche, que se os cumpla..

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