Make your own free website on Tripod.com

LA LUNA

Neptuno

Hablar de nuestro satélite, es un tema apasionante y estoy seguro de que a todo aquel que sea aficionado a mirar al cielo, le tiene que atraer. La Luna es el satélite de la Tierra y como tal, ha sido siempre observado por el hombre desde el primer momento en que pone su pie en ella. Podemos asegurar que es, además, uno de los objetos preferidos por los poetas de todos los tiempos. El misterio de su luz pálida envolviendo dulcemente el paisaje nocturno, presta al satélite un encanto visual que ningún otro cuerpo celeste tiene, ni siquiera el Sol.

La Luna es el único astro de todos los que existen, cuyos múltiples detalles podemos contemplar a simple vista. Su observación es todo un espectáculo. Es lástima que estamos tan acostumbrados a verla, que no nos damos cuenta de su enorme atractivo. Muchas veces ocurre que ilumina tanto en ciertas noches, que aquel aficionado o astrónomo que desea observar el "cielo profundo", se queda deslumbrado con su potente luz. Es imposible observar estrellas de poco brillo en noches de "Luna llena". Desaparecen nebulosas, astros lejanos, galaxias, etc.. todo desaparece cuando asoma el satélite por el horizonte.

Cuando la Luna está en esa fase de "Luna llena", tenemos un gran entretenimiento que estoy seguro gusta experimentar a todos los aficionados a la Astronomía. Es el ver en su superficie, la cara que nos ofrece a simple vista o con prismáticos, una cara que hay quien la identifica con un pirata y otros con una bella mujer.

La observación directa del satélite, nos permite ver unas extensas regiones oscuras que han recibido el nombre de mares; luego, unas regiones elevadas, muy abruptas, llamadas cordilleras y finalmente, los tan conocidos cráteres, en cuyo interior aparecen muchas veces, ligeros picos montañosos. Está iluminada por el Sol constantemente, salvo en los eclipses. Las cordilleras y cráteres nos dan un espectáculo grandioso. Con telescopios potentes pueden contarse hasta cientos de miles de cráteres; toda su superficie está cuajada de ellos. En 1609, Galileo dirige por primera vez su anteojo a la superficie lunar. Desde entonces, el conocimiento del satélite ha preocupado e inquietado a la humanidad.

Sabemos, por otra parte, que debido a que el período de rotación de la Luna alrededor de su eje, coincide con el de traslación alrededor de la Tierra, siempre se observa la misma cara de la Luna, es decir, la misma región lunar, y, por ello, su cara posterior fue desconocida totalmente para la humanidad, hasta el 6 o 7 de octubre de 1959, en que viajó la nave espacial "Lunik III" por detrás del satélite. Ya en la actualidad, se conoce con todo detalle dicha cara y hay cartografías de la misma, a distintas escalas. Es curioso, no obstante, observar diferencias notables respecto de la cara vista. Por ejemplo, hay una ausencia casi total de mares, siendo también muy inferior el número de cráteres. En la actualidad, aún no se han encontrado explicaciones satisfactorias de estos hecho.

Pero volviendo a la realidad, digamos que la Luna tiene una masa inferior a la de la Tierra; su gravedad es, por tanto, unas cinco o seis veces menor. De aquí, el júbilo de Armstrong, el primer hombre que la pisara -todos lo vimos en las pantallas de la televisión- al saltar, casi ingrávido, sobre las piedras y el polvo lunar. La distancia entre la Tierra y la Luna es de unos 380.000 kilómetros, cifra que recordamos con facilidad, si la relacionamos con la velocidad de la luz en el vacío, y si recurrimos a la curiosidad de que, en los centros de Seguimiento de la NASA, cuando se daba, o se recibía una noticia del astronauta que estaba en órbita lunar, se tenía en cuenta que esa noticia, tardaría un segundo, en hacer el recorrido Tierra-Luna.

Podemos todos los dúas, buscar a nuestro satélite, (si no hay nubes), unas veces a unas horas más cómodas que otras, para ir viendo cómo cada día, nos va presentando distintas formas aparentes. Realmente, no es fácil verla hasta que hayan transcurrido dos días desde la Luna nueva. A los tres días, ya vemos perfectamente ese mar de las Crisis, gran llanura ovalada de unos 700 kilómetros de diámetro, en donde cabría España. Visto en perspectiva, se nos ofrece en forma de elipse. Muy cerca de él, está el cráter Cleómedes que para mí tiene un gran encanto.

Es familiar la expresión de que "la luna miente" y muy intuitiva para explicar a los niños este movimiento del satélite. O sea, que cuando la vemos en forma de D (inicial de decrecer), la Luna está creciendo y cuando la vemos en forma de C (inicial de crecer) está decreciendo. Otras expresiones frecuentes son, que en Luna llena, "la Luna sale cuando el Sol se pone y se pone cuando el Sol sale". Así como también que en Luna nueva, "la Luna sale con el Sol, y se pone con él". Todas son frases sugestivas de pensarlas y comprenderlas.

Precisamente cuando la Luna está en Luna nueva y en Luna llena, es cuando se pueden dar los eclipses de Sol y de Luna respectivamente. La casualidad (más bien la mano de Dios) ha hecho que, tanto el Sol como la Luna, los veamos desde la Tierra, bajo un ángulo de unos 32 minutos de arco, pudiendo el satélite ocultar totalmente al Sol, dándose los eclipses de este nombre. Y casi siempre que hablo del satélite de la Tierra, suelo añadir que, cuando estemos observándola con telescopio, es agradable dar un paseo por su superficie. Basta ir moviendo los dos mandos o tornillos de coincidencia, en ascensión recta y declinación, o en acimut y altura, según el tipo de montura que tenga el telescopio, para que disfrutemos de un enorme placer. El pasearnos por la superficie lunar, es uno de los mayores entretenimientos que podemos tener.

Página Principal