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Hablemos algo de nuestra galaxia o la Vía Láctea, o sea la tenue banda blanquecina que cruza el cielo, a manera de arco y que se le dio el nombre de "Camino de Santiago".

Para Aristóteles era un fenómeno atmosférico.

El primero en descubrir con ayuda del telescopio que esta formada de estrellas, fue Galileo en 1610 que sabemos fue el primer astrónomo que tuvo la fortuna de tener en sus manos un telescopio.

Solo hace 100 años, que se conoce la forma y dimensiones de este gigantesco sistema de estrellas, dentro del cual se encuentra el Sol y su sistema planetario.

El eje mayor de la galaxia, mide 100.000 años-luz y el menor sólo 25.000.

En los años 20 a 24 del pasado siglo XX, Hubble, demostró que la nebulosa de Andrómeda era otra galaxia y que muchas manchas de luz, son en realidad grandes universos estelares, situados mucho más allá de nuestra Vía Láctea.

Y ya que hemos citado a Andrómeda, conocida también como la M 31, del catálogo de Messier, podemos decir que allí donde solo se ve, a simple vista, un débil punto de luz y con prismáticos, como una mancha blanquecina en forma de capullo de un gusano de seda, hay ¡ nada mas y nada menos ¡, que 200.000 millones de estrellas.

Todo el firmamento es asombroso para dejar correr nuestra imaginación y pensar en el infinito del cielo. La banda irregular de la Vía Láctea, atraviesa las constelaciones de Perseo, Casiopea, Cefeo y Cisne y después Saeta, Aguila, Escudo, Escorpión, Sagitario, Gemini, Auriga y otra vez Perseo.

Esta sensación de banda que tiene, es un efecto de perspectiva, ya que vemos esta galaxia, a lo largo de su plano ecuatorial, donde se acumulan la mayor parte de las estrellas. En cualquier dirección que se mire al firmamento, parece como si se estuviera en el centro del mismo.

Actualmente se sabe que no es así. La Tierra gira alrededor del Sol. Este, alrededor del centro de la galaxia, la cual es una entre miles de millones de otras galaxias.

Estudiándolas, se tiene la impresión de que estas sean la unidad fundamental del espacio cósmico. Y ahora para terminar hablemos algo de nebulosas. Se da este nombre, a esos grupos de materia estelar, que se presentan como ligeras nubes blanquecinas, en cuya masa se destacan a veces, puntos algo más brillantes, análogos a las estrellas.

Uno de los aglomerados estelares irregulares más conocidos, es el de las Cabrillas o Pléyades en Taurus, en el cual se divisan 6 estrellas a simple vista y cerca de 100 con un mediano anteojo.

Las nubes o nebulosas que al ser observadas con un potente telescopio, resultan formadas por una inmensa reunión de estrellas bien distintas entre sí, reciben el nombre de aglomerados estelares. Sólo cuando sigue apareciendo confuso el aglomerado, a pesar de la potencia del anteojo, se trata realmente de una nebulosa.

Entre las nebulosas más conocidas figura la de Orión, sigue la de Andrómeda, Lira, Cisne etc.. Respecto a su forma, unas son caóticas como la de Orión, algunas anulares como la de Lira y también las hay espirales en gran número.

De las dimensiones y distancias de nuestro sistema y de sus relaciones con otras estrellas de nuestra galaxia, da idea la comparación que es clásica en libros y artículos de Astronomía: Si nuestro Sol se redujera al tamaño de una naranja, la Tierra sería un grano de arena girando a 72 metros de ella. A tres kilómetros encontraríamos a Plutón, que sería otro grano de arena más pequeño que la Tierra. A mas de 2.200 kilómetros encontraríamos otra naranja, la estrella alfa del Centauro, que es el Sol más próximo al nuestro. Y seguiríamos encontrando estrellas por muchos miles de kilómetros que recorriéramos en cualquier dirección.

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